Después del ingrato abandono de este blog, consecuencia de mis obligaciones universitarias, he decidido volver a publicar, para satisfacción de todos aquellos lectores anónimos que sé que están allá afuera, pero, sobre todo, para tranquilidad de mis seguramente desesperados dos seguidores, quienes, ahora que se enteren de que publico de nuevo, configurarán sus correos para que manden estas notificaciones directo a la bandeja de spam.
Es, además, necesario aclarar que interrumpiré la traducción de El capitán Pamphile por tiempo indefinido. Podría mentirles y decir que deseo darle algo de variedad a este espacio, pero las mentiras hacen llorar al Niño Dios, así que confesaré que debo postergar mi trabajo con Dumas, mi amor, por razones de desorganización: no tengo idea del paradero de mi tan querido libro. Pero guardemos la calma, que seguro lo hallaré ahora que arregle mi escritorio/librero/ropero/basurero/costurero/probable nido de ratones/mayor causa de enojo de mi madre cada vez que visita mi habitación. Y si no... la Gandhi proveerá. Amén.
Saludos afectuosos.
..................................................
Notificación: Este espacio de libre expresión del pensamiento ha hecho de mi configuración lo que le ha venido en gana: fuentes, colores, tamaños... Les ofrezco mis más sinceras disculpas por este desperfecto; me comprometo a pedir ayuda desesperada a alguien que sepa algo más que teclear... o tal vez sólo espere pacientemente hasta que el problema se arregle solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario